miércoles, 29 de septiembre de 2010

Gobierno abierto es esto

¿Que se vaya todos o que vuelvan todos, pero organizados? El lema del 2001, cuando uno a uno subían y bajaban de la presidencia, como si fuera un tobogán -años esperando llegar hasta los más alto para descender abruptamente en apenas unas horas- dejó el espacio vacío que comenzaron a llenar las asambleas barriales, la constitución de partidos vecinales. Unos años antes los clubes del trueque habían logrado sustituir el faltante de circulante por un papel pintado que no era sino otra más de las trece cuasimonedas emitidas por la mitad de Estados que constituyen el país. El nivel de organización de esos clubes permitió a sus miembros paliar las necesidades más básicas hasta otras no menos importantes para la vida diaria como las reformas constructivas, de lectura, médicas, educativas, farmacéuticas, gastronómicas y hasta de veraneo. La oferta, según los casos, permitía desenchufarse unos días en las sierras cordobesas, en las termas entrerrianas o en cuanto lugar se aceptaran los semibonos. La idea era tan altruista que, en medio de la crisis económica más feroz, la Argentina había desarrollado su máxima capacidad solidaria.

En tiempos de dinero electrónico, los créditos emitidos por los clubes del trueque eran válidos para intercambiar bienes y servicios no sólo en comunidades pequeñas, sino que estaban a punto de convertirse en monedas de curso legal. Pero la economía se recompuso, la gente se cansó de ir a mercar como en el medioevo, afloraron todas las maldades que dejó escapar Pandora y los clubes perdieron la mística constitutiva hasta disolverse.

Open goverment: Gobierno abierto (se pueden leer en línea dos capítulos y/o descargarlos), publicado en las dos orillas por una editorial de Madrid y otra de Buenos Aires, reúne –bajo la coordinación de César Calderón y Sebastián Lorenzo- los trabajos de diecisiete autores sobre cómo los gobiernos pueden integrar las nuevas tecnologías a la gestión. A un clic, es decir, inmediatamente, los ciudadanos pueden participar en la toma de decisiones trascendentales para la sociedad. Mayor transparencia, acceso inmediato y en tiempo real a la información, participación sin mediación… un sinnúmero de ventajas aportadas por Internet y la convergencia informática, la que permitirá que interactuemos a través de muchos de los artefactos domésticos que hoy son analógicos o con escasa integración.

Cuando José María Aznar y su gobierno del Partido Popular sostuvieron que el 11-M, el atentado de Atocha, lo había causado la ETA, la sociedad española se congregó a través de SMS en pocas horas para protestar. Fue una sorpresa. El bajo costo de los mensajes y la inmediatez posibilitaron canalizar el descontento.

Sebastián Lorenzo, uno de los coordinadores de Open goverment: Gobierno abierto fue entrevistado en la televisión pública. Señaló que, a pesar de la explosión de Internet, en la Argentina todavía falta bastante por hacer para que todos los ciudadanos tengan acceso a las herramientas que les permitirán ser parte de este nuevo paradigma. En los sectores bajos, abundan los celulares; faltan computadoras y acceso a Internet. ¿Pero qué ocurrirá cuando todos los ciudadanos -sin distinciones- accedan a las nuevas tecnologías que les permitirán organizarse en torno a su problemática concreta?

Gobierno abierto es eso. Y también esto: la oportunidad de escribir sin intermediarios, la candorosa posibilidad de estar en el ágora y ser ciudadano.

lunes, 27 de septiembre de 2010

19 años

Recibí, por Facebook, un mensaje que decía así: “Tengo un hijo con tu mismo nombre. Sos la única persona que conocemos”. Si no tuviera una somera idea sobre quién me envía el mensaje tendría que haber comenzado a preocuparme. Mucho tiempo después, respondí. Y me llegó la respuesta: “Tiene 19 años”. Hace exactamente esa cantidad de años yo tenía 16. Si te llamás Juan, Pedro o Martín no hay que darle muchas vueltas: puede tratarse de una simple coincidencia. En mis clases había dos Fernandos, dos Verónicas, tres Natalias y cuando me cambié de colegio y de ciudad, hubo otras tres Natalias y dos Marcelos. Pero si te llamás como yo me llamo, te estarías preguntando lo que yo me pregunté.

Durante el fin de semana leí Todo por una chica, de Nick Hornby. No puede ser coincidencia: Sam acaba de cumplir 16 años y va a ser padre. Es una edad crítica, porque a esa misma edad, su mamá se había quedado embarazada de él. Y a esa misma edad, su abuelo había tenido un percance similar. Corolario: el ascenso social por la vía del estudio no encaja en la familia de Sam, hay algo en los genes de los Jones que les impide escalar.

Planea, tibiamente, la idea del aborto. Pero Alicia es una chica obcecada y ya lo decidió: va a tenerlo contra lo que piensan sus padres, un matrimonio que a la edad de la madre de Sam, engendró a su primogénita.

19 años. ¡Tendría tres de abuelo!

sábado, 25 de septiembre de 2010

A cuántos hay que putear

La última novela de Reynaldo Sietecase se llama A cuántos hay que matar y abre así, con esa frase en boca de un asesino a sueldo. Pensé llamar a este post del mismo modo. Sin embargo, esta semana los muchachos estuvieron susceptibles. Una broma se la tomaron en serio, se dieron por amenazados y ser armó un revuelo bárbaro. No era para tanto.

Pensé en (b)Li(b)lita (des)Carrió. Recordé eso de "La gente en la calle dice (que) los quiere matar". Sus palabras rezumaban odio. La frase fue dicha con todo el peso del sentido. Literal: los quiere matar. Y lo dijo con todo el odio que se puede tener por las personas que uno odia y denosta de verdad.

Desde entonces me viene a la cabeza la misma idea. Yo también la quiero matar. Pero sólo la voy a putear. A ella y a unos cuantos más. Hago la lista. Me lleva mucho tiempo. No sé si está completa. Cualquier día de estos la publico.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Justicia

Hace apenas unos meses terminé de leer Los libros arden mal, una novela del gallego Manuel Rivas, autor de textos que alcanzaron otra dimensión en el cine. Sucedió con La lengua de las mariposas y El lápiz del carpintero, ambientados en la Guerra Civil Española.

En Los libros arden mal está presente, de principio a fin, la quema pública de libros en la Plaza María Pita, en La Coruña, en julio de 1936. ¿Por qué se queman los libros? ¿Por qué se clausuran bibliotecas de ateneos y se destruyen bibliotecas personales y a sus dueños se los persigue?

La novela tiene pasajes memorables, como el del encargo que recibe un oficial raso de salvar las biblias de la hoguera y entregarlas a un juez, quien, además, se encarga de atesorarlas en una espúrea colección. Los libros son encarcelados y custodiados como presos peligrosos, los libros rescatados se comercian en el mercado negro, las nuevas creaciones poéticas son apropiadas por el censor y publicadas con su nombre.

Los coruñenses observan una humareda, la misma de la fotografía de esta entrada, la misma foto que abre el libro para decir que parte de lo que se va a contar sucedió realmente, que no es cuento, que no salió alegremente de la imaginación del autor.

Por estos días Rivas está la Argentina. Y publicó este breve texto sobre el país y algunos avances en materia de justicia y memoria.


Por Manuel Rivas
El País, 11/09/2010

Hace muy poco, en el 2001, Argentina era un país desahuciado. Si en Europa hoy hablamos de crisis, lo que vivió ese país fue una joda total. Millones de familias perdieron los ahorros. Los viejos que entregaron sus pensiones a fondos privados, animados por los loros del neoliberalismo mágico, se encontraron de repente en la indigencia. La pasta de los más ricos, avisados, emigró como las golondrinas. Los barrios del Gran Buenos Aires se autoorganizaron para dar de comer en ollas populares. Hoy Argentina levanta algo más que la cabeza, pese al mangoneo de una oligarquía prepotente, bendecida por una curia pendiente de exorcismo. Trazos cavernícolas que se prestan, sí, a un paralelismo con la España del Último Día. Sería recomendable que unos y otros viesen Tatuaje, donde se lleva a la escena la vida de Miguel de Molina, el cantor torturado por esbirros de Franco y que encontró refugio en América, con la ayuda de Evita. Por cierto, pocos países en el mundo tienen el pulso cultural que hoy tiene Argentina, donde también se está escribiendo el mejor periodismo literario. Agarren, si pueden, Frutos extraños, de Leila Guerriero, y Si me querés, quereme transa, el último de Cristian Alarcón. En el renacer después de la ruina, algo habrá tenido que ver la presidenta Cristina Fernández, denostada por la derecha como una bruja. Pocos países en el mundo de hoy han avanzado tanto en el campo de los derechos humanos. No he llegado a esta conclusión por birlibirloque. Lo pienso al salir de un juzgado en Comodoro Py, donde he podido asistir, como un ciudadano cualquiera, al juicio a la plana mayor de la ESMA, el centro de la Armada que la dictadura convirtió en un matadero. Y me ratifico al leer la resolución de la Cámara Federal, que se dispone a investigar el genocidio franquista si no lo hace la Justicia española. Gracias, Argentina.

jueves, 23 de septiembre de 2010

maCRIMENem


Macri es un boludo total. De eso, ya no quedan dudas. Se parece demasiado al "reconstructor" Carlos Saúl Menem por su imposibilidad de articular un discurso coherente, por sus mamarrachos continuos, por ese afán sacapelos bigote-patilla, por la manera de bastardear lo público y por ese apego al glam berreta-bizarro. (Imagino que si la gestión de Mauri hubiera sido algo más decorosa se habría animado a imitarse a sí mismo haciendo de Freddy.)

Mauri es de la escuela del Carlo. Por suerte, tiene los días contados. No le queda soga para renovar mandato, no saltará a jugar en las grandes ligas presidenciales y seguramente pasará una temporada en Caseros.

En fin. Macri es Menem. Juntos son un maCRIMENem.
Hay más sobre la gestión MM en http://macrinotevotonicopete.blogspot.com. (¡Gracias por la foto!)

El chiste de Clarín, ahora, en tapa

Desde hace casi cuarenta años Clarín publica a tipos serios del humor nacional, como Fontanarrosa, Crist, Guinzburg, Langer, Caloi y siguen las firmas. Fue a mediados de los 70 cuando Clarín decidió sustituir las tiras extranjeras por las locales.

Una de las novedades, cuando salió Página/12, fue la de incluir en la portada un chiste diario de Rudy y Paz. Fue un suceso.


El traspié interpretativo de la tapa de Clarín no tiene límite. Su tendencia maliciosa podrá pasar desapercibida para el lelo, para el descreído K y hasta para algún extranjero. Pero tres títulos son muchos. Tres títulos tres carecen de veracidad. Veamos:

1) El kirchenerismo perdió la mayoría en la Magistratura. Falso. Nunca tuvo la mayoría que afirma haber perdido.

2) Una nueva ofensiva por Papel Prensa contra Clarín y La Nación. Falso.

3) Un bloggero K amenazó de muerte al periodista Leuco. Falso. El texto del bloggero es irónico y en ese contexto no mata a nadie, ni al nabo que le robó la minita.

Creo que, por la ubicación -arriba, a la derecha- de este último título, Clarín comenzó a emular a Página/12. ¿Serán diarios los chistes de tapa de Clarín?