(Para Mauro L.)
Miércoles, 27. 9.43. La pava está en la hornalla. Esperamos al censista. Ya había cambiado la yerba para el segundo termo. Entró un mensaje de Mauro L., un ex alumno: “Murió Néstor K”, decía. Quedé noqueado.
Miércoles, 27. 9.50. En una escuela, cuando los censistas ya partieron para hacer su tarea, una jefa de radio se queda sola en el aula, ordenando sus planillas, los documentos. Escucha gritos. Vienen de la dirección. Quiere saber qué pasó. Corre escaleras abajo. No lo puede creer: la directora está feliz. Se abraza con las personas que están a su alrededor.
Miércoles, 27. 10.45. Mauro me pide que escriba algo. No me sale nada más que abrazarme con Laura.
Miércoles, 27. 12.00. La censista toca el timbre. Pasa, se acomoda, se sienta, comienza con las preguntas. Acepta un vaso de agua. No puede dejar de contarnos lo que le acaba de suceder en una casa vecina. Está desconsolada. La invitaron a quedarse un rato, a brindar con champagne.
Miércoles, 27. 16.10. Hago una rápida visita a una familia amiga. Conversamos poco sobre la noticia. Qué va a pasar ahora es la pregunta. Digo que va a ser mejor. Y poco más. No quiero explayarme. Es buena gente y no quiero decir nada más. En la TV dan una biografía de un actor estadounidense. No recuerdo el nombre.
Miércoles, 27. 20.25. A la noche llega otro mensaje. Es de una persona cercana. “¿Se te vació la cabeza?”, escribe.
Miércoles, 27. 20.30. Ese mensaje me da más ánimo para colgar la bandera desde una de las ventanas.
Jueves, 28. 8.50. En el trabajo están hablando los de siempre, la verdadera chusma. Están pletóricos, solazándose unos a otros. Me retiro, los evito. No quiero escucharlos. Pobres, no entienden nada. Nunca entendieron nada. Ni la estatización de las jubilaciones, ni el aumento del presupuesto educativo, ni el uso de reservas, ni la asignación universal por hijo, ni el matrimonio igualitario. Nada de nada. Ni antes ni ahora.
Paréntesis. Hace poco, en julio, tuve que discutir con la chusma el proyecto de ley sobre educación provincial. Tras la primera lectura, observé el retroceso que significa abrirle las puertas a la religión y a la gestión empresaria. Me atacaron. Era inevitable. Lo hicieron en honor a las posturas que nos mantiene lejos, muy lejos. Sin embargo, hoy, en Córdoba, tras varios días de tomas de los colegios más emblemáticos de la ciudad, los alumnos cordobeses reclaman, justamente, esos dos aspectos del proyecto de ley.
No entienden nada, ¿no? Son educadores, pero no saben leer. No interpretan ni el texto ni el contexto. Fin del paréntesis.
Jueves, 28. 18.00. “No reniegues”, escribe una amiga. “Esto que está pasando en nuestro país es histórico. Por eso muchos no lo entienden.” Tiene razón. Pienso que ni en veinte, ni en cincuenta años, ni en el próximo bicentenario, entenderán lo que nos pasa. Ni leyendo los libros de historia que se escribirán en las próximas décadas comprenderán este fenómeno. Están genéticamente programados para la incomprensión de la manifestación popular.
Jueves, 28. 18.00-hasta dormirme, entrada la madrugada. Emoción, estupefacción, empatía con lo que veo. Lloro. No puedo creer lo que veo, el mar de gente, distinta, ecléctica en vestimenta, en traza, en edad. La gente que pasa frente al féretro, que agredece, llora, gesticula, grita, canta, me emociona.
Viernes, 29. 10.00. La bandera flamea. Hay viento sur. Sopla fuerte. Por Cristina. Por vos.